Caminaba...
Caminaba, a dónde iba, ni siquiera lo sabía. Mirando al cielo, piediendole a Dios no sé qué, simplemente caminaba. Su alma se perdía entre las luces de la ciudad y el murmullo de la gente. Deambulaba, con el viento caminaba. Se sentó debajo de un árbol, y miró al suelo. Sus ojos cristalinos, su mirada perdida, ¿dónde estaba? seguramente ella también lo ignoraba. Un hombre se le acercó y ella con lágrimas en sus ojos se levantó, lo miró, dio la media vuelta y se fue. ¿Qué le dijo? ¿Quién era? No lo sé, nunca lo sabré. Nunca antes la había visto, pero sus ojos cristalinos, su mirada perdida y su alma sin rumbo me llamaron la atención. Regresé a casa, como siempre, despues de un largo día de trabajo. Miré al cielo y las estrellas sabían el secreto. Esa noche en mis sueños se apareció, por más que gritaba no logré escucharla, por más señas que hacía no podía interpretarla, y ante el fuego arrojé el último recuerdo que quedaba. No quise saber nada más. Yo también di la media vuelta, era de hora de cambiar. Sin embargo el reflejo me detuvo y no pude evitarme verme en el agua. Simplemente ahi estaba.
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